Turismo en el Somontano

Turismo en el Somontano

Llevo años trabajando actividades turísticas y agroalimentarias y veo que son los dos sectores capaces de estructurar el medio rural, con empleos de calidad y posibilidades de crecimiento.

Por eso me gustó especialmente el encargo que me hicieron desde la Comarca del Somontano de preparar un curso para técnicos de desarrollo con el objetivo de trabajar el plan de marketing para actividades turísticas y agroalimentarias y la generación de valor conjunto. 

Tras cuatro semanas de trabajo y viendo los casos comentados en el curso y la problemática expuesta, me reafirmo en la importancia de concentrar esfuerzos en estos dos sectores y en intentar un acercamiento conjunto.

La comercialización es la asignatura pendiente para la mayoría de las pequeñas empresas. Hay muy buenos productos, tenemos unos servicios turísticos excelentes, un territorio singular, pero la realidad es que no se saben vender.

En estos momentos hay un cambio de perspectiva claro: centrarse en la demanda y no en la oferta.

Del clásico “¿qué vendo? ¿a cuánto lo vendo? ¿dónde lo vendo? y ¿cómo lo promociono? al ¿qué necesitan los clientes? ¿cuánto cuesta su satisfacción? ¿dónde prefieren comprarlo? ¿cómo llego a ellos a través de internet y las redes sociales?

El cliente dicta la normas, el cliente habla, el cliente opina y las empresas tienen que ser conscientes de ello para aprovechar la oportunidad y desarrollar nuevas políticas de comercialización.

Es fundamental estar a la última y ser capaz de detectar oportunidades de negocio para salir al mercado con un producto o servicio “diferente”.

Productos agroalimentario y turismo en el Somontano

Actividades turísticas y agroalimentarias en el Somontano

¿Cómo hemos trabajado las actividades turísticas y agroalimentarias?

En primer lugar: definir el producto y adaptarlo a las nuevas tendencias.

Para ello hemos dedicado mucho esfuerzo a analizar las nuevas tendencias, aprender a conocer los gustos de los nuevos clientes y aprender a usar la creatividad para desarrollar un producto diferente.

En segundo lugar: definir el mercado y la oferta

Analizar una realidad clara ¿vendo o me compran? Pues si quiero vender tendré que salir a hacerlo y para ello, primero tengo que seleccionar el mercado, definir mi oferta y fijar los precios.

En tercer lugar: definir el canal y las herramientas para llevar a cabo una política comercial eficaz.

No hay un canal mejor que otro, hay que ver cuál es el más adecuado para cada empresa. Tenemos que desarrollar unas pautas claras para nuestra política comercial, ser consciente de las dificultades a las que nos enfrentamos al salir a vender y analizar las posibilidades de colaboración con otras empresas.

Y por último: desarrollar acciones de marketing para los nuevos tiempos.

Nuevas herramientas para nuevos mercados (ya sabéis lo que me gustan las herramientas, así que hemos trabajado con algunas de ellas), porque si ha cambiado el mercado, no podemos ir con las mismas acciones de marketing, hay que olvidarse del marketing invasivo y dedicarse al marketing selectivo.

Podemos aprender de aquellas empresas que vemos que lo hacen bien y por eso utilizo tantos ejemplos en mis cursos: pienso que la vigilancia competitiva es fundamental para estar siempre innovando, siempre pensando en adaptarnos a los nuevos tiempos y en trabajar mejor.

Las empresas de actividades turísticas y agroalimentarias dan vida al territorio y si estas empresas trabajan de forma conjunta, el valor se multiplica porque turismo y agroalimentario van totalmente de la mano ¿no os parece?

Como siempre digo, queda mucho por hacer y más por contar, pero las oportunidades son grandes y el territorio se lo merece.


 

PD: Y lo mejor es que la Comarca del Somontano abrió el curso a otros técnicos de otras zonas y así compartimos conocimientos y experiencias con el Bajo Cinca, Los Monegros, La Fueva y Ribagorza.