Para convertir los objetivos en acciones, primero fijar los objetivos y luego ver qué acciones hay que desarrollar para alcanzarlos

Lápiz y papel para convertir objetivos en acciones

Desde que he vuelto de vacaciones estoy dedicada en cuerpo y alma a convertir objetivos en acciones. He estado con emprendedores que se encuentran en bucle, quieren hacer algo, intuyen el qué, pero no saben cómo dar el primer paso y también con empresas a las que les gustaría iniciar nuevas líneas o realizar algunos cambios pero no saben cómo.

Convertir objetivos en acciones no es tan complicado cómo puede parecer y sólo exige pararse, reflexionar y escribir.

La base es tangibilizar

Y ¿cómo puedes hacer tangibles los objetivos? Pues lo primero hay que escribirlos (y hay veces que cuesta mucho, lo sé, porque lo vivo todos los días) y una vez escritos, reflexionar sobre qué acciones tendríamos que llevar a cabo para conseguir alcanzarlos.

Esta lista de acciones a realizar, puedes comenzarla de forma desordenada: incluye en la lista todo lo que se te vaya ocurriendo, sea grande o pequeño, importante o accesorio, puedas hacerlo solo o necesites ayuda, incluye todo lo que se te ocurra.

Una vez tengas elaborado este listado, lo más completo posible, llega el momento de revisar las acciones que has incluido para agrupar las tareas y organizarlas, y ahí es donde tenemos que ser estratégicos, priorizar las acciones y ser muy conscientes de las dependencias que conllevan: no puedo hacer esto si no termino aquello.

Aprende a terminar y deja de empezar

Esta frase que escuché en un taller de Scrum me ha ayudado mucho porque ir empezando cosas es fácil, te mantiene ocupado y te da la sensación de ser falsamente productivo. Terminar es más complicado, exige tomar decisiones y cerrar ciclos. Para conseguir objetivos tenemos que aprender a organizar las acciones, atrevernos con ellas y, sobre todo, ir terminando unas para poder seguir con el siguiente grupo.

Por eso, una vez que tengamos organizada la lista de acciones tenemos que trasladarla a un calendario, con fechas límite y si es posible, nombrar a un responsable externo que controle si estamos cumpliendo esos objetivos (esa es una de mis tareas con mis clientes, pero puede ser un amigo o simplemente una cita en tu calendario).

Siempre que te retrases en el cumplimiento de una acción, acostúmbrate a parar y reflexionar: ¿por qué no lo he conseguido? ¿el retraso depende de mí o de otros? ¿qué podría haber hecho de otra manera?…

Reflexionar es una tarea fundamental del emprendedor

La reflexión te ayudará a enfrentarte al resto de las acciones de una manera más efectiva.

Plan para convertir objetivos en acciones

Tienes que diseñar tu plan y ponerlo en lugar visible

Y aunque no te lo parezca, ayuda mucho tener esos objetivos y ese calendario con las acciones a realizar a la vista, así que cuélgalo en algún sitio donde estés obligado a verlo con cierta asiduidad. Te sorprenderá la efectividad de este método!

Así que lápiz y papel:

  • Fija tus objetivos.
  • Piensa en todo lo que conllevan. 
  • Lista las acciones que tendrías que hacer para conseguirlos.
  • Organiza esa lista de acciones en el tiempo de forma agrupada.
  • Traslada las acciones a un calendario.
  • Busca un método de control.
  • Cuelga objetivos y acciones en un lugar visible.

Y dentro de unos meses hablamos ¿Te parece? ¿A qué no es tan complicado convertir objetivos en acciones?