El fin de la ventaja competitiva nos obliga a innovar de forma continua

El fin de la ventaja competitiva nos devuelve a la casilla de salida

El fin de la ventaja competitiva es el nuevo libro de Rita Gunther MacGrath y aunque el título es atractivo, no es cierto al 100%. Tengo claro que no quiere decir que haya que dejar de buscar la ventaja competitiva, al contrario, hay que buscarla, encontrarla, trabajarla y ponerla de manifiesto pero, y ese es el cambio, no debemos dejarnos atrapar por una falsa sensación de seguridad cuando la hayamos encontrado.

La innovación se convierte en la columna vertebral de la empresa y tiene que formar parte de su día a día y de su estrategia.

Hay que estar en continuo proceso de evolución o lo que Rita llama “transformación o reconfiguración continua” y esto exige asignación de recursos para las nuevas líneas, asumiendo que se puede fracasar y, como bien dice Rita, aprendiendo a fracasar de manera inteligente (y barata añadiría yo).

Tenemos que ser capaces de analizar nuestra unidad de negocio con una perspectiva lo suficientemente amplia, que vaya más allá de nuestros competidores y que parta siempre de analizar lo que el cliente busca, para ser capaz de ofrecer esa experiencia que está esperando.

Si el mercado ha cambiado hay que aprender a jugar con nuevas reglas, pero, sobre todo, con un nuevo tempo.

En el sector agroalimentario lo veo claramente con las empresas con las que trabajo:

  • Tenemos al cliente que compra barato.
  • Tenemos al cliente que compra caro.
  • Tenemos al cliente que busca productos que le reporten un beneficio claro.
  • Tenemos clientes que, a veces, se rigen por precio y otras por emociones.

Hay tantos tipos de clientes distintos y además, nuestros clientes pueden ser diferentes dependiendo de las circunstancias, por lo que tenemos que dedicar un tiempo a analizarlos y estar atentos a los cambios de tendencias en sus compras. No podemos pensar que porque nos compren ahora gracias a nuestra ventaja competitiva, nos van a comprar siempre.

Los clientes cambian y eso hace que nuestra ventaja competitiva tenga una fecha de caducidad muy reducida.

Así que hay que seguir dando vueltas a las clásicas preguntas de:

  • ¿Dónde están las oportunidades?
  • ¿Dónde está la ventaja competitiva?
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Tienes que buscar esas oportunidades y esa ventaja competitiva teniendo claro que una vez encontradas, vuelves a la casilla de salida, por lo que toca estar en movimiento continuo, innovando en el producto, en el posicionamiento, en el marketing, etc.

La innovación debe ser parte esencial de nuestra estrategia.

Si quieres innovar y no sabes cómo empezar, puedes descargar InnovaMe – metodología para innovar y ponerla en marcha y, si tienes dudas, ya sabes dónde me tienes.

El fin de la ventaja competitiva nos obliga a estar siempre alerta ¿no os parece?