La línea del pánico en los procesos de innovación

En todos los procesos de innovación hay un momento de parálisis por miedo que se repite al final, cuando llega el momento de la verdad y que yo he bautizado como la línea del pánico en los procesos de innovación

 

Todo va más o menos bien, con sus altos y sus bajos, porque innovar es como emprender, una montaña rusa, que te va sorprendiendo con sus subidones de adrenalina y sus bajadas a las profundidades y muy pocos trozos tranquilos en los que recuperarte.

 

Innovar es como emprender, una montaña rusa

 

Así que todo bien, hasta que se vislumbra el final, ese momento en el que hay que llevar a la realidad la solución del reto y por mucho prototipo que hayas realizado, test de mercado, análisis de usuarios, investigaciones y observaciones varias… empieza el tembleque y las excusas para retrasar ese momento de realidad total.

 

El miedo a enfrentarse a la realidad

 

Cuando anuncio que mi trabajo siempre busca un resultado visible, que se ponga en marcha y que aporte valor, creo que hay algunas personas que no se lo terminan de creer, que no me escuchan o que piensan que es una forma de hablar, porque cuando lo repito cerca del final del proceso, justo en el momento de la puesta en marcha, me miran con ojos sorprendidos y empieza una retahíla de excusas, a cuál mejor, para retrasar ese momento.

 

Ideas para superar la línea del pánico en los procesos de innovación

 

Fijar un calendario claro desde el primer momento

Necesitamos trabajar con fechas tope, para organizar nuestra cabeza y dirigir nuestros esfuerzos, por lo que un calendario claro desde el primer momento ayuda mucho en los procesos de innovación (incluso si hay que modificarlo a posteriori).

 

Dosificar las energías del equipo

Es muy común en los equipos empezar a tope y deshincharse rápidamente, por lo que necesitamos a un facilitador o a un líder capaz de dosificar las energías para conseguir llegar al final con un nivel suficiente de fuerza.

 

Ser consciente de que innovar es probar

Si estamos trabajando con metodologías ágiles, no podemos esperar a tener nuestro proyecto niquelado para sacarlo al mercado, hay que probar con el mínimo producto viable (MVP) para seguir desarrollándolo con el feedback recibido de los usuarios.

 

Repetir el mantra “evaluar y modificar”

Innovar es un ciclo continuo que nunca se acaba, por lo que tenemos que estar en modo evaluación continua, con el objetivo de analizar esa evaluación, extraer conclusiones y aplicarlas.

 

Aceptar el fracaso como parte del aprendizaje

No siempre nos salen los proyectos como imaginábamos, pero lo importante es “fracasar rápido y fracasar barato” así tenemos la oportunidad de probar de nuevo y esta vez con más información y experiencia.

 

Disfrutar con el proceso, incluso con esta parte

Innovar tiene que ser una actividad con la que disfrutemos y no una carga añadida en nuestro día a día si queremos mantenerlo en el tiempo, así que tenemos que aprender a disfrutar también de la etapa de lanzamiento de la actividad.

 

Buscar apoyo en nuestros aliados

Los aliados multiplican la velocidad de la innovación y nos ayudan en su implantación, así que es importante buscar su apoyo desde el primer momento, tanto si hablamos de aliados internos como externos.

 

Pensar en lo peor que nos puede pasar y relativizar

Igual que es importante tener la visión de dónde queremos estar, a mí me ayuda mucho saber lo peor que nos puede pasar y asumirlo como elemento potencial del camino a recorrer. Sé que no es muy ortodoxo, pero es útil.

 

Mantener la visión y definir los pasos

Cuánto más definidas estén cada una de las etapas, más sencillo es avanzar, así que dedica un tiempo a organizar el trabajo y a ponerlo de manera visual y gráfica para todo el equipo.

 

Lanzarse y si no, pedir que nos empujen

Y si a pesar de todo, nos entra el pánico, lanzarnos, como cuando el agua de la piscina está demasiado fría y si no lo conseguimos, pedir que nos empujen. Llegados a este momento, no podemos quedarnos al borde de la piscina, tenemos que nadar ¿verdad?

 

Recordar nuestro lema Vista larga, paso corto

La visión siempre en mente, pero la acción pequeña, la que nos toque para dar el siguiente paso. Porque la innovación se construye paso a paso y es la mejor manera de vencer la línea del pánico en los procesos de innovación ¿no os parece?