Más de 25 años trabajando- Ana Hernandez Serena

Más de 25 años trabajando- Ana Hernández Serena

Este año he recogido el certificado que acredita que llevo más de 25 años colegiada como abogada y como siempre digo que es importante parar y reflexionar, he decidido aplicarme mi propia medicina y analizar qué he aprendido tras más de 25 años trabajando.

He aprendido que las personas son la clave

Porque las personas confían en personas, porque las personas son la base del cambio en una organización, porque las personas son las que innovan, porque las competencias de las personas son las que permiten crecer … por eso trabajo por y para las personas cuando desarrollo planes estratégicos, planes de innovación, metodologías para entrenar las competencias o programas para desarrollar el mentoring. Al final, todo va de personas y ahí, está la clave del éxito.

He aprendido a gestionar el cambio

Gestionar el miedo al cambio de muchas organizaciones y de las personas que las componen es un reto que realizo desde mi experiencia, lo que aumenta mi credibilidad y también los resultados obtenidos. Y no sólo he aprendido a gestionar el cambio, lo mejor es que he aprendido a disfrutarlo y este aprendizaje personal soy capaz de trasladarlo a las organizaciones a las que acompaño en el cambio.

He aprendido a no santificar las metodologías

Las metodologías y las herramientas con las que trabajamos están a nuestro servicio y un buen profesional tiene que adaptarlas para conseguir los objetivos de la organización para la que está trabajando. No consiste en lucirse utilizando todas las herramientas disponibles o desarrollando la metodología completa sin olvidar ni una coma; se trata de ser capaz de combinar e hibridar las distintas metodologías y herramientas para diseñar un proceso a medida de las necesidades de la organización concreta que precisa de tus servicios.

He aprendido a hacer fácil lo difícil

Debe ser mi carácter, mi gran habilidad es hacer fácil lo difícil porque soy muy buena troceando, bajando al mundo real y aplicando el sentido común. Ya sé que no suena muy glamouroso, pero os aseguro que funciona.

He aprendido a desarrollar la innovación

Innovación con los pies en la tierra, una innovación aplicable y ejecutable, con resultados reales y medibles, porque me gustan los fuegos artificiales, pero me quedo cuando se acaban, así que además del efectismo, tiene que haber efectividad.

He aprendido que me gusta contar historias

Siempre me ha gustado contar historias, pero he aprendido que las historias que cuento son clave para fijar el aprendizaje y para ayudar en la innovación y el cambio, así que utilizo las historias como elemento clave de mi trabajo, tanto de consultoría, como de facilitación.

He aprendido a convertirme en una facilitadora

He pasado de ser consultora y/o formadora a ser facilitadora. Y esto no es un simple cambio de nombre, es una forma muy distinta de intervenir en una organización. La organización o la empresa es la que de verdad tiene el conocimiento y la experiencia y mi papel se reduce a acompañar en el camino, a consensuar objetivos comunes y a crear el plan para conseguirlos.

He aprendido que me encanta formar de manera práctica

Sólo realizo talleres de aquellos temas en los que trabajo porque creo que la formación que se me da bien es aquella en la que cuento mis experiencias de una manera directa y práctica. Los participantes de mis talleres lo perciben y por eso, mi formación es diferente.

He aprendido a ser puente entre el emprendimiento y las organizaciones y empresas

Siempre me he definido como conectora de ideas y personas, pero también he reivindicado mi carácter dual, al trabajar en emprendimiento y en empresas y organizaciones y por fin he aprendido que no son dos mundos estancos, en los que paso de uno a otro, sino que soy puente entre ellos, utilizando las metodologías ágiles y las competencias del emprendimiento en las organizaciones y mi conocimiento y experiencia del mercado en los proyectos de emprendimiento.

He aprendido a integrar, cuestionar y adaptar

Al final el gran problema de las organizaciones son los silos estancos que se van creando y mi papel es integrar conocimientos, personas, proyectos… poner en cuestión esos elementos sin mucha razón de ser que están allí, nadie sabe muy bien porqué y entre todos, adaptar y crear los nuevos elementos con los que vamos a trabajar.

He aprendido a pasar al siguiente nivel

Siempre he sido una iniciadora, me encanta lo nuevo y me chiflan los proyectos con un punto de dificultad, pero con los años, he aprendido a disfrutar pasando al siguiente nivel y ver que esta etapa es tan emocionante o más que la fase de creación. Estamos aquí, pues fenomenal y ahora vamos a ver dónde queremos ir… abrir el abanico de posibilidades y definir qué tenemos que hacer para llegar allí, es uno de los momentos que más disfruto y en los que aporto más valor.

He aprendido a desarrollar metodologías propias

Desde que descubrí en los proyectos europeos el efecto demostrativo y multiplicador, siempre pienso en la mejor manera de conseguir los mayores resultados con el mínimo de recursos y para ello desarrollo metodologías, que permiten compartir el conocimiento, definir una misma manera de trabajar y mejorar de forma continuada.

He aprendido a desaprender

En estos momentos tan importante como aprender es desaprender, pues ha cambiado el escenario de juego en el que personas y organizaciones nos movemos y eso exige aparcar determinadas enseñanzas que ya no sirven y adaptar nuevas fórmulas.

Nuevos tiempos, exigen nuevos conocimientos, pero sobre todo, otra forma de aproximarnos y evaluar la realidad y para eso hay que hacer sitio y hay que trabajar de otra manera.

Como puedo pedirle a mis clientes que hagan las cosas diferentes si yo no lo he hecho antes, por eso me resulta tan sencillo llegar a las personas, porque se dan cuenta que hablo desde el conocimiento y la experiencia y que conozco la dificultad del proceso, por lo que puedo acompañarles en el cambio.

Pero he de decir que además de aprender todas estas cosas, he disfrutado de cada uno de mis trabajos y sigo disfrutando, creo que ese es el mayor aprendizaje.

25 años en el Colegio de Abogados de Zaragoza

Tras más de 25 años trabajando con organizaciones de todo tipo, tengo la visión de lo que se hace y de lo que se podría hacer y te ayudo a conseguirlo. Yeah!

PD:

1) Voy a confesaros que jamás he desarrollo mi carrera de abogada. El porqué ya os lo contaré otro día.

2) La chapa es un regalo de mi compañera Paloma elaborado por la artista de su hermana Carmen de @nana_y_tate_shop